Siempre me sentí como en casa.
Desde 1994 acudo a la comarca para descansar, encontrarme con sus gentes, y disfrutar de lugares de paseo y conversación.
Siendo un pipiolo Virginia nos invitó a pasar unos días en su casa de Anta, aquellos días fueron el preludio de una gran amistad, que supusieron un punto de inflexión en nuestras relaciones. Vanessa, María, Sonía, Virgi y un servidor pasamos un puente de diciembre lluvioso, nos reimos, tomamos café en el bar de Chari, alimentamos nuestra imaginación de diversiones postadolescentes, y sacudimos nuestros deseos para el futuro. En mi caso uno de ellos fue volver por estar tierras, y tener un lugar de referencia para mis sueños, años después volví, y pocas cosas habían cambiado, ya había luz por las noches, el bar de Chari era diferente, y nunca llovió tanto como aquellos días, siempre y cuando las veces que volví…
Ahora quiero agradecer a las gentes de Anta la afectuosa acogida que siempre tienen con sus visitantes, algo que los honra, porque si algo tiene de loable de un pueblo es su hospitalidad. 
El amigo siempre es y será el bienvenido. Sobretodo si es simpatico. Un saludo y viva la gente de Parla!
Nuestra Anta siempre estará con los brazos abiertos, además ahora que dentro de poco tendremos casa oficial y terminada más…
Un besote para todos
P.D. Guti estoy en ello miniño, pero sabes las limitaciones que tengo con días que sólo tienen 24 horas…aún sabiendo que es una mera excusa, intento tenerlo para antes de que finalice el mes.